Ahora y Zen
Anoche la pieza de Vero cambió de color cinco veces sin moverse un milímetro. Con la luz verde que entraba desde el jardín, la franja azul de su esmalte parecía la cresta de una montaña vista después de la lluvia. Bajo el violeta, adquiría una gravedad más antigua: tierra quemada, mineral, una pared que hubiese estado allí antes de que alguien decidiera ponerle música a la sala. Cuando el azul del equipo se hizo más intenso, aquella misma franja fue una marea detenida a mitad de su viaje. La pieza no pedía atención. Eso es parte de su autoridad. Tiene tres líneas verticales, una superficie de ocres trabajados y una zona azul que no representa nada con precisión, aunque uno podría pasar la noche intentando nombrarla: agua, neblina, ceniza, un cielo que ha aprendido a no confiar demasiado en sí mismo. Los bordes son perfectos por taoismo: El fuego y la mano dejaron constancia de que estuvieron ahí. En algún punto de la noche sonó Now and Zen , de Robert Plant. Y pensé que aqu...




