Palantir IA y la República de los vigilantes
Una empresa que vende software al Estado acaba de publicar un manifiesto sobre el destino de Occidente. No es ciencia ficción: es la vieja tentación de los guardianes, ahora con servidores, IA y contratos públicos. Hay ironías que parecen escritas por un dios menor con acceso a LinkedIn. Alex Karp, el CEO de Palantir, no llegó al poder tecnológico desde el garaje mitológico donde Silicon Valley suele fabricar sus estampitas: dos jóvenes, una pizza fría, una idea disruptiva y una vaga promesa de salvar el mundo mientras se monetizan sus datos. Karp viene de otro lado. De Frankfurt. De la teoría social alemana. De ese territorio intelectual donde las palabras “dominación”, “racionalidad instrumental”, “mundo de la vida” y “legitimidad democrática” todavía conservaban algo de gravedad moral. Se doctoró en la Universidad Goethe de Frankfurt. Su tesis trató sobre la agresión en el mundo de la vida. Es decir, estudió —al menos en teoría— cómo la violencia puede filtrarse en el len...







